robo de niños la industria del plagio se ensaña con infantes

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La industria del plagio se ensaña con infantes
Raúl Tortolero
En los últimos dos años se han reportado hasta 500 casos de menores sustraídos de sus familias, según la Fundación Nacional de Investigadores de Niños Robados y Desaparecidos
Todo secuestro representa una tragedia familiar, pero si se trata de un niño es aún peor. El paradigmático caso del plagio y asesinato del niño Fernando Martí por desgracia no es único en el país.
Datos ofrecidos por Guillermo Gutiérrez Romero presidente de la Fundación Nacional de Investigadores de Niños Robados y Desaparecidos, instituto de asistencia privada que se ocupa de buscar a niños secuestrados por rescate o para ser explotados de diversas formas, así como de brindar apoyo legal y sicológico a las familias de las víctimas arrojan que sólo en los dos últimos años se han registrado entre 300 y 500 infantes plagiados a escala nacional.
Estas cifras han tenido que ser investigadas por cuenta de la ONG, ya que los gobiernos estatales se muestran renuentes a aportar estadísticas, por temor a ganar mala reputación. Salvo excepciones bien documentadas, se desconoce cuántos niños dentro de esas cifras pudieron ya ser liberados.
“Los secuestros de niños suelen ser violentos, de alto impacto, operados por bandas que usan armas de alto poder”, dice Gutiérrez Romero, quien se sumará a la marcha contra la inseguridad convocada para el 30 de agosto próximo.




Decidió abrir su fundación debido a que su hermana fue secuestrada de niña, pero fue finalmente recuperada después de un tiempo. El proceso le hizo conciente del sufrimiento que implica la desaparición de un ser querido, y primero creó el Capea (Centro de Apoyo para Personas Extraviadas y Ausentes). Lamenta que deban pasar 72 valiosas horas para que alguien sea considerado “desaparecido” y exista la presunción de “robo” de infante. “En 12 horas podría el niño estar ya en Tailandia, a donde he viajado y visto niños mexicanos y centroamericanos siendo prostituidos”.
Gutiérrez Romero ha buscado sin éxito apoyos en el gobierno desde hace años para constituir un centro nacional dedicado a buscar niños secuestrados o robados, bajo un modelo similar al exitoso “National Center for Missing and Exploited Children (Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados), con sede en Washington, que es brazo de inteligencia del FBI, pero presidido por un civil. Surgió a raíz de la muerte de un bebé de apellido Lindbergh, por quien en EU pagaron un millón de dólares de rescate, pero apareció muerto al final.
Cuando Felipe Calderón era aún presidente electo, “me reuní con él y con Josefina Vázquez Mota. Marinela Servitje estaba ahí también”. Calderón dijo “que deseaba ser el Presidente de los niños, pero aún no hemos visto mucho trabajo al respecto”, considera.
Guillermo Gutiérrez se ha reunido con dos subsecretarios de Seguridad Pública federal, con la subsecretaria de Gobernación, Ana Teresa Aranda, y con la coordinadora nacional de Seguridad de Los Pinos, Sigrid Artz, a quien le entregó un documento para la creación del Centro Especializado contra Secuestro y Robo, Tráfico y Prostitución de Menores, “pero nunca hubo respuesta”. El mismo proyecto fue también presentado en el Estado de México, en una versión estatal, sin resultados positivos.
Asimismo, el 16 de abril pasado, Gutiérrez Romero entregó al gobernador de Sinaloa, Jesús Aguilar Padilla, una carta anónima que recibió, en la que se relata cómo, en Iztapalapa, en la Unidad Habitacional Ermita Zaragoza, fue asesinada una niña de 12 años a quien con la muerte le arrebataron a su hermanito, un bebé de 18 meses, hace dos años, quien habría sido trasladado para esa entidad del norte del país, donde estaría con vida.
Pero tampoco se ha hecho nada al respecto, señala el investigador. Sólo fue detenido un tipo, que está en el Reclusorio Oriente, listo para ser trasladado al penal de Santa Martha Acatitla. Este bebé fue arrebatado a una familia sin recursos, debido a que cuenta con familiares en Estados Unidos, y eso hizo pensar a los delincuentes que la familia era adinerada. “Pidieron 500 mil pesos”, narra Gutiérrez Romero, “que fueron entregados en el kilómetro 37.5 de la carretera a Puebla, donde fue detenido este tipo”.
En Veracruz hay tres casos reportados de niños secuestrados durante 2008. En Huajuapan de León, Oaxaca, se registró un caso. Y en el resto de esa entidad, dos más.
En el Estado de México, en Ciudad Nezahualcóyotl se recuperó un niño. Esa familia se sumó al llamado exilio del miedo. “Ellos tenían una empresa y vendieron todo, sus casas y se fueron del país, asustados”.
En Tijuana, Baja California, hay dos casos. En Michoacán, en Chihuahua y en Tlaxcala, entidad que califica el experto como “el mayor centro exportador de niños para explotación”, no existe un número exacto de casos, pero han ocurrido durante 2008 secuestros de niños




En Puebla, recuerda por último, se dio un caso hace siete años, que al no tener con qué pagar el rescate la familia, simplemente no se supo más del niño.
Gutiérrez Romero propone al gobierno federal poner atención en la Policía para Infantes de Panamá, constituida sólo por mujeres, con el fin de emprender la búsqueda de niños secuestrados. De ahí podría tomarse un modelo a seguir.
En los últimos dos años se han reportado hasta 500 casos de menores sustraídos de sus familias, según la Fundación Nacional de Investigadores de Niños Robados y Desaparecidos
Todo secuestro representa una tragedia familiar, pero si se trata de un niño es aún peor. El paradigmático caso del plagio y asesinato del niño Fernando Martí por desgracia no es único en el país.
Datos ofrecidos por Guillermo Gutiérrez Romero presidente de la Fundación Nacional de Investigadores de Niños Robados y Desaparecidos, instituto de asistencia privada que se ocupa de buscar a niños secuestrados por rescate o para ser explotados de diversas formas, así como de brindar apoyo legal y psicológico a las familias de las víctimas arrojan que sólo en los dos últimos años se han registrado entre 300 y 500 infantes plagiados a escala nacional.
Estas cifras han tenido que ser investigadas por cuenta de la ONG, ya que los gobiernos estatales se muestran renuentes a aportar estadísticas, por temor a ganar mala reputación. Salvo excepciones bien documentadas, se desconoce cuántos niños dentro de esas cifras pudieron ya ser liberados.
“Los secuestros de niños suelen ser violentos, de alto impacto, operados por bandas que usan armas de alto poder”, dice Gutiérrez Romero, quien se sumará a la marcha contra la inseguridad convocada para el 30 de agosto próximo.
Decidió abrir su fundación debido a que su hermana fue secuestrada de niña, pero fue finalmente recuperada después de un tiempo. El proceso le hizo conciente del sufrimiento que implica la desaparición de un ser querido, y primero creó el Capea (Centro de Apoyo para Personas Extraviadas y Ausentes). Lamenta que deban pasar 72 valiosas horas para que alguien sea considerado “desaparecido” y exista la presunción de “robo” de infante. “En 12 horas podría el niño estar ya en Tailandia, a donde he viajado y visto niños mexicanos y centroamericanos siendo prostituidos”.
Gutiérrez Romero ha buscado sin éxito apoyos en el gobierno desde hace años para constituir un centro nacional dedicado a buscar niños secuestrados o robados, bajo un modelo similar al exitoso “National Center for Missing and Exploited Children (Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados), con sede en Washington, que es brazo de inteligencia del FBI, pero presidido por un civil. Surgió a raíz de la muerte de un bebé de apellido Lindbergh, por quien en EU pagaron un millón de dólares de rescate, pero apareció muerto al final.
Cuando Felipe Calderón era aún presidente electo, “me reuní con él y con Josefina Vázquez Mota. Marinela Servitje estaba ahí también”. Calderón dijo “que deseaba ser el Presidente de los niños, pero aún no hemos visto mucho trabajo al respecto”, considera.
Guillermo Gutiérrez se ha reunido con dos subsecretarios de Seguridad Pública federal, con la subsecretaria de Gobernación, Ana Teresa Aranda, y con la coordinadora nacional de Seguridad de Los Pinos, Sigrid Artz, a quien le entregó un documento para la creación del Centro Especializado contra Secuestro y Robo, Tráfico y Prostitución de Menores, “pero nunca hubo respuesta”. El mismo proyecto fue también presentado en el Estado de México, en una versión estatal, sin resultados positivos.
Asimismo, el 16 de abril pasado, Gutiérrez Romero entregó al gobernador de Sinaloa, Jesús Aguilar Padilla, una carta anónima que recibió, en la que se relata cómo, en Iztapalapa, en la Unidad Habitacional Ermita Zaragoza, fue asesinada una niña de 12 años a quien con la muerte le arrebataron a su hermanito, un bebé de 18 meses, hace dos años, quien habría sido trasladado para esa entidad del norte del país, donde estaría con vida.





Pero tampoco se ha hecho nada al respecto, señala el investigador. Sólo fue detenido un tipo, que está en el Reclusorio Oriente, listo para ser trasladado al penal de Santa Martha Acatitla. Este bebé fue arrebatado a una familia sin recursos, debido a que cuenta con familiares en Estados Unidos, y eso hizo pensar a los delincuentes que la familia era adinerada. “Pidieron 500 mil pesos”, narra Gutiérrez Romero, “que fueron entregados en el kilómetro 37.5 de la carretera a Puebla, donde fue detenido este tipo”.
En Veracruz hay tres casos reportados de niños secuestrados durante 2008. En Huajuapan de León, Oaxaca, se registró un caso. Y en el resto de esa entidad, dos más.
En el Estado de México, en Ciudad Nezahualcóyotl se recuperó un niño. Esa familia se sumó al llamado exilio del miedo. “Ellos tenían una empresa y vendieron todo, sus casas y se fueron del país, asustados”.
En Tijuana, Baja California, hay dos casos. En Michoacán, en Chihuahua y en Tlaxcala, entidad que califica el experto como “el mayor centro exportador de niños para explotación”, no existe un número exacto de casos, pero han ocurrido durante 2008 secuestros de niños
En Puebla, recuerda por último, se dio un caso hace siete años, que al no tener con qué pagar el rescate la familia, simplemente no se supo más del niño.
Gutiérrez Romero propone al gobierno federal poner atención en la Policía para Infantes de Panamá, constituida sólo por mujeres, con el fin de emprender la búsqueda de niños secuestrados. De ahí podría tomarse un modelo a seguir.

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